El canto al alba que jamás escuchado será.

Cierto día de invierno, en medio de la nieve, una figura apareció, una figura que no temía al frío, ni a la tempestad que se avecinaba. Una persona que a simple vista no se distinguía si era una mujer o un hombre, tampoco podía identificarse su edad o su raza. Podría ser un fantasma, una ilusión, quizás el sueño de cierta persona, que sola en su casa se encontraba esperando la llegada de alguien olvidado en el pasado, o tal vez a una persona con la que siempre había soñado.

Pero aquel personaje, era tan real como cada uno de los copos de nieve que a cada segundo acariciaban su rostro, era una persona llena de sueños, miedos, ilusiones. No era un fantasma, tenía amigos, una familia, una vida. Era lo que comúnmente llaman: Una Persona Normal. Cada mañana se levantaba junto a su pareja, iba a su acostumbrado trabajo con sus colegas, algunas tardes se encontraba con sus amigos para recordar viejos tiempos y en la noche volvía a su hogar, para así al siguiente amanecer continuar con su rutina.

Era acaso ese el problema, su vida se había vuelto una rutina, acaso estaba siendo consumido por la monotonía, quizás era ésta quien había acabado con su esperanza. Era este el motivo por el que caminaba en medio de aquella noche de invierno rumbo a la nada, rumbo al jamás. En su mente ya no existían inquietudes, tampoco respuestas. Simplemente cierto día se había hartado de pensar, cierto día había decidido que no había ninguna razón para vivir. Era cierto día de invierno, en el que habían pronosticado una terrible tempestad en horas de la noche.

El viento cada vez soplaba mas fuerte, los copos de nieve cada vez caían con más fuerza, mezclándose con las lágrimas de una persona que en medio de la nada su vida despedía. Tenía tantos recuerdos, había vivido una buena vida, se arrepentía de no haber arriesgado un poco más, de no haber luchado por sus sueños hasta el final, de hecho eso era lo que había acabado con su esperanza. Toda su vida se había sentado a planear que haría el año siguiente, que haría el día siguiente. Y su vida se escapó en frente de sus ojos, sin que se diera cuenta, y sabía que no era tarde para tomar una vez más las riendas de su vida, pero simplemente el sentido de su existencia se había desvanecido ante las responsabilidades que a sus espaldas se había echado, en muchas ocasiones innecesariamente.

Las horas pasaban, como los años habían pasado, sin que ni siquiera los notará y les diera la importancia que merecían, ya no era tiempo para lamentarse, cuando era un niño nunca había tenido miedo de luchar y conseguir aquello que quería, aquella nota en la materia favorita, aquel elogio de su madre por una labor realizada, aquel beso de esa chica que tanto le gustaba. Ahora en su vida se encontraba junto a una persona a la que tiempo atrás había dejado de amar, soñando con su alma gemela, con quien cierto día en medio de la multitud se había tropezado, y a quien por miedo al rechazo había dejado ir. Estaba en un trabajo que no le producía placer, un trabajo que se había convertido en tormento, y al que nunca fue capaz de renunciar por el temor a no ser capaz de conseguir uno mejor, o al menos uno que se adecuará más a sus gustos y a sus talentos.

En ese momento abrió sus ojos, las lágrimas eran ahora simples copos en la nieve, como lo era la lluvia, el viento ahora cesaba su fuerza, los latidos de su corazón disminuían su ritmo, a lo lejos el sol se asomaba entre las montañas, a lo lejos en las casas las familias se despertaban, felices de que la tempestad no había dejado ningún estrago en sus hogares, pero la vida de este personaje se encontraba completamente destrozada, su mente ya no pensaba, su corazón ya no latía, simplemente ya no existía.

Cierta mañana de invierno, la nieve cubría todo el paisaje, y ella no podía evitarlo, amaba el invierno, era su estación favorita, esa mañana se levantó con los primeros rayos de sol,. La noche anterior habían anunciado en la radio, una tempestad, por lo que debía ser una mañana maravillosa de invierno, una mañana llena de blanco. Al asomarse en su ventana, comprobó aquello que habían anunciado, todo estaba cubierto de nieve, una mañana teñida de un maravilloso blanco, era un alba un tanto hipnotizante.

Estaba analizando aquella maravilla de la naturaleza, cuando algo llamo su atención, en medio de aquel blanco había algo que interrumpía dicha perfección, una figura que parecía ser una persona. Una persona que a simple vista no se distinguía si era una mujer o un hombre, tampoco podía identificarse su edad o su raza. Decidió ir a ayudar a esta persona, pero ella sabía que nadie podría haber sobrevivido toda la noche a la intemperie con esa tempestad.

Fue por un abrigo, tenía que ir ayudar a esta persona. Cuando abrió la puerta de su casa, una suave brisa de invierno la saludo, recordándole con su suave frío, lo fuerte que había sido la tempestad de la noche anterior, lo que confirmaba su temor de que dicha persona no habría sobrevivido. Aunque las casas cercanas no tenían ninguna huella de lo ocurrido horas atrás, sabía que la historia sería muy diferente para alguien que no se encontrará protegido por el calor de la chimenea.

1.Se estaba aproximando a la figura, cuando vio como ésta era levantada por el viento, parecía una marioneta de papel, el viento sopló más fuerte arrebatándole el gorro que la protegía contra el frío, volteó su rostro, para seguir con su mirada al objeto perdido, sabía que ya no lo recuperaría, y que en ese momento era más importante la persona que a unos metros se encontraba, la busco con la mirada y no la vio. De repente, sintió como una brisa extrañamente tibia, tocaba su rostro y le susurraba al oído: "ya es tarde, se ha convertido en viento, para así dejar su sufrimiento atrás". Consternada, sin comprender lo que acababa de suceder, volvió a su casa, al llegar a su puerta, su sorpresa fue inevitable, allí reposaba el gorro, que minutos atrás el viento le había arrebatado.

2. Cuando por fin divisó a lo lejos a la figura, que interrumpía en el blanco perfecto, agudizó el paso, sabía que cada segundo podría ser decisivo, así que empezó a correr, y por un segundo recordó aquella tarde en la que en medio de la multitud había visto a su alma gemela, ella supo que él era la persona con la que tanto había soñado al ver su sonrisa. Como deseaba no haberlo dejado ir, haber corrido detrás de él, y decirle que era él el hombre de sus sueños, pero no podía lamentarse en ese momento por haber perdido la oportunidad. Por fin, llego al lado de la figura que sobre la nieve descansaba, y descubrió aquella persona, que un día en medio de la multitud había dejado ir, solo que esta vez no sonreía, pero ella sabia que era él. Su alma gemela, se encontraba en medio del frió, en medio de la nada, era esa persona por la que no había luchado, ahora yacía en medio de la nieve a la que tanto amaba, era una lucha entre la muerte y el amor. Se acerco lentamente y descubrió que aún tenia pulso, muy débil, pero estaba vivo y sabia que la vida le daba una oportunidad más para luchar, una oportunidad mas para amar.


Hola lectores de pensamientos lunaticos, esta historia la escribi cierta tarde, en la que la luz de la luna llena alimentaba mi corazon, pero por cosas del destino le escribi dos finales, y no logro escoger ninguno de los dos, asi que me encantaria conocer su opinion al respecto, y que me ayuden a escoger el final para esta historia. Gracias infinitas por leer las locuras de esta lunatica.

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