El silencio en la noche
En el silencio de esa noche, ella había decidido dejar de lamentarse, había escogido que era tiempo de dejar el pasado volar, era hora de vivir el hoy, sin tener miedo al mañana.
No sabía en que momento se había aventurado en ese bosque que tanto le atemorizaba, estaba tan pérdida es sus pensamientos que había olvidado la realidad, quería huir de aquella situación, empezó a correr, el vestido hacía que sus pies se movieran torpemente.
El sonido de los latidos de su corazón irrumpía en silencio de esa noche, la luna desaparecía tras las nubes, sus ojos no podían adaptarse a la oscuridad, no sabía en que dirección correr.
Sabía que tenía que calmarse, de repente, escucho un fuerte ruido, sentía que no era la única en ese bosque, miró hacía arriba y unos pequeños ojos brillantes hicieron que su corazón se detuviera.
No tenía por que asustarse, seguramente era un búho o algún ave del bosque. De nuevo escuchó ese fuerte ruido, y aquellos ojos no paraban de observarla, sin embargo, el sonido no provenía de allí.
El ruido que la atemorizaba, provenía de otro lugar, el silencio ahora no solo era invadido por los latidos de su corazón, ahora escuchaba búhos, la respiración de más de un ser vivo, los pasos de algo que se aproximaba hacía ella.
Intento correr, pero algo la lanzó con fuerza hacía el piso, el golpe hizo que todo su cuerpo se estremeciera, cuando su cabeza choco contra el piso perdió el sentido de la realidad.
Cuando pudo abrir de nuevo sus ojos, una tenue luz a lo lejos se veía, el sol en el horizonte se aproximaba. Aún estaba tumbada en el piso, y no sentía ningún tipo de dolor, de hecho no sentía ninguna parte de su cuerpo.
Intentó levantarse, pero sus piernas no respondían, trato de mover sus manos, pero era como si simplemente no existieran, lo único que podía mover eran sus ojos, lo único que podía sentir era un extraño líquido viscoso que bañaba su cabello.
Busco con su mirada algún tipo de ayuda, alguna salvación, pero lo único que vio fue aquellos ojos que en la noche la habían atemorizado, aquel ser era el único testigo del crimen, que la noche anterior en medio del bosque se había cometido.
Ella sentía como sus ojos se iban cerrando, recordó que la noche anterior había decidido vivir, sin embargo, la vida había escogido un destino diferente, con su última energía lloró por todos los momentos que no había disfrutado, por todo todo lo que se había lamentado, no obstante ya era muy tarde para eso.
Con el último latido de su corazón, gritó con todas sus fuerzas, para irrumpir en el silencio de la noche que se estaba terminando, pasando a ser parte del silencio del amanecer, en medio del bosque que tanto le atemorizaba.
No sabía en que momento se había aventurado en ese bosque que tanto le atemorizaba, estaba tan pérdida es sus pensamientos que había olvidado la realidad, quería huir de aquella situación, empezó a correr, el vestido hacía que sus pies se movieran torpemente.
El sonido de los latidos de su corazón irrumpía en silencio de esa noche, la luna desaparecía tras las nubes, sus ojos no podían adaptarse a la oscuridad, no sabía en que dirección correr.
Sabía que tenía que calmarse, de repente, escucho un fuerte ruido, sentía que no era la única en ese bosque, miró hacía arriba y unos pequeños ojos brillantes hicieron que su corazón se detuviera.
No tenía por que asustarse, seguramente era un búho o algún ave del bosque. De nuevo escuchó ese fuerte ruido, y aquellos ojos no paraban de observarla, sin embargo, el sonido no provenía de allí.
El ruido que la atemorizaba, provenía de otro lugar, el silencio ahora no solo era invadido por los latidos de su corazón, ahora escuchaba búhos, la respiración de más de un ser vivo, los pasos de algo que se aproximaba hacía ella.
Intento correr, pero algo la lanzó con fuerza hacía el piso, el golpe hizo que todo su cuerpo se estremeciera, cuando su cabeza choco contra el piso perdió el sentido de la realidad.
Cuando pudo abrir de nuevo sus ojos, una tenue luz a lo lejos se veía, el sol en el horizonte se aproximaba. Aún estaba tumbada en el piso, y no sentía ningún tipo de dolor, de hecho no sentía ninguna parte de su cuerpo.
Intentó levantarse, pero sus piernas no respondían, trato de mover sus manos, pero era como si simplemente no existieran, lo único que podía mover eran sus ojos, lo único que podía sentir era un extraño líquido viscoso que bañaba su cabello.
Busco con su mirada algún tipo de ayuda, alguna salvación, pero lo único que vio fue aquellos ojos que en la noche la habían atemorizado, aquel ser era el único testigo del crimen, que la noche anterior en medio del bosque se había cometido.
Ella sentía como sus ojos se iban cerrando, recordó que la noche anterior había decidido vivir, sin embargo, la vida había escogido un destino diferente, con su última energía lloró por todos los momentos que no había disfrutado, por todo todo lo que se había lamentado, no obstante ya era muy tarde para eso.
Con el último latido de su corazón, gritó con todas sus fuerzas, para irrumpir en el silencio de la noche que se estaba terminando, pasando a ser parte del silencio del amanecer, en medio del bosque que tanto le atemorizaba.
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