De noche en París...

Por más que intentas ignorarme, es imposible, necesitas saber que aún estoy ahí, que me encuentro bien, te duele saber que no noto tu ausencia, que otras personas me dan ese abrazo que tú quisieras darme.
Quieres compartir conmigo mis triunfos, ayudarme a conseguir el éxito, pero sabes que nunca pediré tu ayuda, sabes que otras personas podrán ayudarme.
Te agrada saber que te escribo, pero no eres capaz de responder a aquello que te digo, no sabes cuáles son las palabras adecuadas para decirme, sin demostrar mucho interés y al mismo tiempo ningún desinterés.
No obstante, aunque finges no oírme, haces exactamente lo que quiero que hagas, no se trata de manipulación, se trata de lo mucho que nos conocemos.
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Nuestros caminos se han separado drásticamente, pero parte de nuestra historia está escrita, no podemos cambiar aquello que nos unió o lo que vivimos, tal vez algún día nos sentemos en un café al lado del río Sena en París, dialoguemos, ríamos y recordemos todo aquello que vivimos juntos, nos preguntaremos ¿por qué no?, después de muchas explicaciones llegaremos a la conclusión que fue mejor así.
Los dos fuimos felices, no juntos, pero felices al fin y al cabo. Y de no ser así, sería muy probable que no estuviéramos compartiendo ese café, no habríamos llegado a ser las personas que somos, tal vez la historia de un "nosotros" habría sido maravillosa, pero la historia de un "yo" y un "tú" individualmente, hizo felices a muchas más personas.
Después de horas, contando todo lo que hemos vivido a lo largo de estos años, de recordar un pasado, de soñar con el futuro, de evitar el presente. Yo sonreiré, me levantaré de la mesa, te miraré profundamente y una vez más te diré: "gracias por aún hacer parte de mis días", cogeré un taxi hacía la estación de tren, donde abordaré un vagón cualquiera, para seguir viviendo mi vida.
Tú estarás un rato en el café, pedirás una copa de vino. Después al subir al taxi, dudarás si cambiar drásticamente el destino, ir a la estación de tren, ¿quién sabe qué podría pasar esta vez?. Pero cuando te das cuenta estás en el aeropuerto, a punto de tomar un vuelo a tu presente, dejando de soñar, despertarás a la realidad, donde no existimos juntos, nuestro recuerdo no es más que el sueño de las noches de Luna menguante.

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