Enséñame a dejar de amarte

Extingue el fuego de tu mirada.
Tu mirada apoderándose de mi cuerpo.
Mi cuerpo subdito de tus dedos.
Tus dedos delineando mis labios.
Mis labios víctimas de tus dientes.
Tus dientes apasionando mi boca.
Mi boca provocándose con tus senos.
Tus senos rendidos a mis manos.
Mis manos acariciando tu espalda.
Tu espalda guiándome a tu abdomen.
Tu abdomen esclavo de mis mordiscos.
 Mis mordiscos deseando tus besos.
Tus besos impregnados en mi lengua.
Mi lengua saboreando el perfume de tu piel.
Tu piel verdugo de mis dedos.
Mis dedos buscando algo más que tu sonrisa.
Tu sonrisa haciendo eco en mis paredes vacías.
Mis paredes vacías por el anhelo de tu cuerpo.
Tu cuerpo que se apodera de mis sueños.

Sueños en los que eres completamente mía.
                                                 Mía... 
Mía tu ausencia.

Enséñame a dejar de amarte,
pero nunca olvidarte.
Permanece en mi memoria como una marca de nacimiento 
que ha estado siempre y que nunca desaparecerá. 
Cuya existencia a veces olvido, 
pero cuya presencia improntada en mí eternamente estará. 


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