A usted...

A usted, a quien siempre quise dedicar mis mejores palabras.
Ante usted, hoy quiero simplemente confesarme a gritos.
Con la seguridad de que mis palabras jamás a sus oídos llegarán.
Pero aunque esto va dirigido a usted, lo hago por mí, para desahogar mi corazón.

A usted, le confieso, que en las noches donde la luz de la Luna no se cola por mi ventana.
En esas noches en que mi gata duerme tranquilamente,
Lloro, lloro extrañándole, lloro temiendo aún amarle.
Con las lágrimas silenciosas saliendo de mi alma, procurando no despertar a nadie.

Mientras lloro es solo en una persona en quien puedo pensar y es en usted.
Y debo confesarle que tengo miedo, miedo de no amar nuevamente a alguien como le ame.
Miedo de que mi corazón no vuelva a latir al escuchar la voz de alguien.
Temo que mis sentimientos nunca se atropellen cuando leen las palabras de alguien.

Y quisiera salir corriendo para encontrarle y decir en voz alta lo que durante tanto tiempo he callado.
Sé que no le encontraré. Y si le encuentro, sé que aquello que sentimos se desvanece con el humo, de los cigarrillos que fumé para olvidarle.
Pero dentro de mis confesiones debe saber, que aún cuando cruzo lugares en los que juntos estuvimos, le recuerdo... Y le extraño.

Escribo los mensajes que quisiera enviarle, pero los borro, no quisiera incomodarle.
Quisiera contarle todo lo que está pasando, y escuchar esas palabras tan únicas.
Esas palabras que me alentaban y atemorizaban.
Por usted quise ser mejor, pero tuve miedo de cambiar.
Pero aún más miedo de decepcionarle al ser yo.

Lo único que a mi corazón reconforta, es el saber que usted se encuentra bien.
Quizás mejor de lo que alguna vez pudo estar conmigo.
Solo puedo desearle una vida más prospera de la que ya tiene.
Y agradecerle al amanecer el haberle conocido.
E implorarle al anochecer que jamás le olvide... O mejor que jamás me olvide (si no lo ha hecho ya).

Escribo estas palabras al viento, con la esperanza de que lleguen a usted como una brisa suave.
Una brisa suave, como un suspiro en la distancia.
Un suspiro con el beso que quisiera darle.
Solo deseo que cuando la brisa toque su rostro, al menos por un segundo me recuerde.


Comentarios

  1. hermoso...

    había olvidado como se leían las lagrimas que se funden con el humo de un cigarro.

    gracias por recordarmelo.

    S

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