En una terminal

Esta es la historia de una mujer que se encontraba pérdida y no lo sabía.
Andaba por la vida caminando por ahi, sin un rumbo fijo, sin un horizonte definido, queriendo llegar a todas partes sin saber cómo hacerlo.
En su indefinido caminar iba topándose con todo tipo de personas, a algunas las quiso de desordenadas maneras, a otras las ayudó a encontrar su camino, sin embargo, aún no era capaz de encontrarse a sí misma.
Fue un jueves en la noche en un lugar que ella creía conocer, donde él la encontró. Ella estaba aturdida después de un largo viaje y un caminar previo que la había agotado, arrebatándole toda esperanza de ser feliz.
Fue un instante mágico en el que las miradas de estos dos desconocidos se cruzaron, y sólo supieron que querían conocer más del otro. Sus primeras palabras fueron dichas, sin mayor intención que saber sus nombres. De repente sin darse cuenta y tan ensimismados en la conversación, notaron que estaban caminando juntos en la misma dirección, como si hubieran encontrado el norte juntos.  No sabían que pasaría a la mañana siguiente, sólo sabían que la aguja que guiaba la brújula era el latido de sus corazones... Sus corazones latiendo por la cercanía del otro, latiendo al ritmo de las palabras que se pronunciaban, como la más perfecta sinfonía.
Aquellos dos desconocidos se habían encontrado por casualidad, ahora caminaban juntos tomados de la mano y sus corazones latian de amor incontenible.
Aquella mujer que se encontraba pérdida y no lo sabía, se encontró en los ojos de él, que la miraban con un sincero e inesperado amor, pero amor al fin y al cabo, eso era lo que importaba. Y eso la hacia feliz.

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