Desde pequeña crecí escuchando esta expresión de mi madre: "Los hombres son todos una porquería". Y yo, convivía junto a dos hombres, uno de ellos que era básicamente mi razón de vivir. Por lo que me negaba a darle crédito a esa expresión. Este hombre al que amé desde que tengo memoria, murió cuando tenía once años, y mi amor por él solo creció más, y me juré que NUNCA creería esas palabras. Sí, yo sentía que muchos hombres eran muy malos, violentos, déspotas, cínicos, pero, me convencía que no todos al pensar en él. Pensé por mucho tiempo que mi otro hermano, también era diferente, pero simplemente, aunque le amo con todo mi ser, siento que no le conozco tanto para poder aseverar tal cosa, y al amar, también, a la mujer con la que comparte su vida, pues, sé que no todo es cuento de hadas, y que hay cosas en las que sin duda no estoy de acuerdo. A medida que conocía más hombres, volvía a aferrarse en mí que no todos los hombres son una porquería, sin embargo, me daba cuen...