Un tesoro pérdido
Cierto día, sin saber muy bien el motivo, ella le entregó un pequeño tesoro a alguien en quien apenas estaba empezando a confiar, creyendo que nada le pasaría a su querida posesión... Sin embargo, tiempo después descubrió que su tesoro había sido perdido y que su portador ni siquiera había notado su ausencia.
Se sintió decepcionada y traicionada, pero no por aquel quien había descuidado el tesoro, sino por ella misma, quien fue la primera en dejar aquel preciado objeto en las manos equivocadas.
Agobiada por la angustía buscó entre sus cosas con la esperanza de no haberle entregado nunca el tesoro, tenía claro que no era algo indispensable para su vida, y que sin tal objeto todo continuría como siempre... Al menos para los demás, ella sabía que el dolor la inundaría, las lágrimas la acompañarían diariamente, hasta que pudiera olvidar aquel incidente.
Decidida a hacer hasta lo imposible por recuperar su objeto perdido, salió en su búsqueda. Sin decir nada a nadie, salió una noche de luna creciente, esperando que iluminara su aventura.
Conocía los lugares donde había estado aquella persona, y decidió recorrerlos con la esperanza de encontrar su tesoro, corrió por oscuros caminos, subió montañas, recorrió senderos, entró en diversos lugares, intentando no perder la esperanza, sin embargo, cada vez que avanzaba la posibilidad de encontrarlo se alejaba.
Desolada, decidió ir al último lugar donde había visto a su despistado compañero, había sido una noche muy similar, una luna aún creciendo para convertirse en luna llena. Recordaba que habían estado caminando junto a otros compañeros. Después de mucho recorrer habían decido descansar, se habían recostado. Al recordar todo esto, la esperanza de encontrar su tesoro se hizo gigante.
Cuando su compañero se había recostado el tesoro había podido caer, y estar aún ahí entre las flores. Corrió con todas las fuerzas que aún le quedaban, aunque estaba oscuro, buscó y buscó, sin embargo, nada lograba ver, con una lágrima recorriendo su mejilla, estaba decida a dar media vuelta, cuando en medio de unas plantas algo resplandeció. ¿Podría ser acaso ese su tesoro?
Su corazón empezó a latir muy rápido, velozmente con sus manos alcanzó aquel objeto que brillaba. Y allí estaba, su tan preciado tesoro. Sonrió, agradeció a las plantas, a la naturaleza y a la Luna por toda la ayuda prestada durante su búsqueda.
Dio media vuelta y se alejó, con un corazón lleno de alegría y un tesoro muy preciado entre sus manos, agradecida con la vida por la ayuda prestada para recuperarlo.
Se sintió decepcionada y traicionada, pero no por aquel quien había descuidado el tesoro, sino por ella misma, quien fue la primera en dejar aquel preciado objeto en las manos equivocadas.
Agobiada por la angustía buscó entre sus cosas con la esperanza de no haberle entregado nunca el tesoro, tenía claro que no era algo indispensable para su vida, y que sin tal objeto todo continuría como siempre... Al menos para los demás, ella sabía que el dolor la inundaría, las lágrimas la acompañarían diariamente, hasta que pudiera olvidar aquel incidente.
Decidida a hacer hasta lo imposible por recuperar su objeto perdido, salió en su búsqueda. Sin decir nada a nadie, salió una noche de luna creciente, esperando que iluminara su aventura.
Conocía los lugares donde había estado aquella persona, y decidió recorrerlos con la esperanza de encontrar su tesoro, corrió por oscuros caminos, subió montañas, recorrió senderos, entró en diversos lugares, intentando no perder la esperanza, sin embargo, cada vez que avanzaba la posibilidad de encontrarlo se alejaba.
Desolada, decidió ir al último lugar donde había visto a su despistado compañero, había sido una noche muy similar, una luna aún creciendo para convertirse en luna llena. Recordaba que habían estado caminando junto a otros compañeros. Después de mucho recorrer habían decido descansar, se habían recostado. Al recordar todo esto, la esperanza de encontrar su tesoro se hizo gigante.
Cuando su compañero se había recostado el tesoro había podido caer, y estar aún ahí entre las flores. Corrió con todas las fuerzas que aún le quedaban, aunque estaba oscuro, buscó y buscó, sin embargo, nada lograba ver, con una lágrima recorriendo su mejilla, estaba decida a dar media vuelta, cuando en medio de unas plantas algo resplandeció. ¿Podría ser acaso ese su tesoro?
Su corazón empezó a latir muy rápido, velozmente con sus manos alcanzó aquel objeto que brillaba. Y allí estaba, su tan preciado tesoro. Sonrió, agradeció a las plantas, a la naturaleza y a la Luna por toda la ayuda prestada durante su búsqueda.
Dio media vuelta y se alejó, con un corazón lleno de alegría y un tesoro muy preciado entre sus manos, agradecida con la vida por la ayuda prestada para recuperarlo.
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