Lágrimas en el laberinto

Él la había encontrado en medio de aquel laberinto oscuro, donde ella no paraba de llorar.
Le había ofrecido su mano para guiarla y salir juntos de ese laberinto. Mientras buscaban la salida, habían construido un hogar, los muros del laberinto ya no parecían limitarlos, en cambio brindaban un montón de posibilidades para hacer cada nuevo dia. Dibujaron, escribieron, decoraron y esos muros eran ahora las paredes de un hogar juntos.
Pero un dia en el laberinto él vio lo que parecía la salida, rápidamente la tomo de la mano con la esperanza de salir y descubrir nuevos mundos juntos.
Sin embargo, ella no se movió, sintió miedo de lo que podría aguardar afuera. Con lágrimas en los ojos echó a correr dentro del laberinto, corrió tan rápido como pudo, hasta que cayó y se echo a llorar. 
Cuando las lágrimas cesaron trató de buscarlo, pero no lo veía. Empezó a caminar con la intención de encontrarlo, pero cada vez se adentraba más en el laberinto. Hasta que se dio cuenta que era imposible, había perdido la oportunidad de salir de allí y lo más importante, lo había perdido a él. Sin él el laberinto ya no seria su hogar.
Cerró los ojos, se arrepintió por haber temido, y haber perdido su hogar.
Una última lágrima recorrió su rostro, hasta encontrarse con una sonrisa, que se escapaba al recordar que esos muros que la aprisionaban, eran los mismos que una vez le habían brindado la libertad para amar.

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