Reflexiones después de un crucero
Bueno después de una semana de viaje por el caribe, tengo varias cosas en mente, además de muchas ganas de dormir. Porque sí señor, una semana en un crucero es deliciosa, pero yo llegué como si no hubiera dormido en varios días, aunque debo reconocer que dormir en una cama que se mueve con el vaivén de las olas no es exactamente la mejor manera para descansar.
Por otra parte, debo reconocer que viajar con la familia es algo complejo, por más que hayan compartido toda la vida juntos, a veces parecen tan desconocidos y tan diferentes. Es dificíl el compartir y tomar las decisiones, pero a la final es algo que se debe vivir, es un nuevo espacio para conocer a esas personas que están para tí, en la mayoría de las ocasiones -en su estilo particular, claro-.
Ahora sí, la experiencia en el crucero, definitivo es algo que se tiene que hacer al menos una vez en la vida, o dos o tres, es como vivir en un hotel de lujo, con comida absurdamente deliciosa, en ocasiones con más de la que se puede comer, o beber. La tripulación son de lo más diverso que se puedan imaginar, más de 100 nacionalidades en un mismo buque, no imagino cuántos idiomas y culturas, sin embargo, todos con una cualidad en común: Amabilidad, sí durante esta experiencia cualquiera se sentirá como un rey.
Los días en altamar son misteriosamente largos, no importa cuántas actividades proponga el equipo de animación, o cuántas horas se pueda estar en una piscina o un jacuzzi, sin embargo, es una gran posibilidad para conocer a las personas de la tripulación, y los demás pasajeros.
Los días en tierra firme, son por el contrario muy cortos, deben ser el tiempo necesario para ver, hacer, conocer y comprar todo lo que se desea, no hay tiempo para discusiones, ni divagaciones, sigo creyendo que lo ideal es llevar al menos una pequeña noción de lo que se va a encontrar en cada lugar.
Después de esta experiencia, espero más adelante poder repetir un viaje así, en cualquier parte del mundo, sin embargo, espero poder realizarla con amigos, o al menos poder compartir durante el viaje con personas de mi edad, claro para ese entonces ya tendré la edad de la mayoría de los pasajeros.
Me queda pendiente disfrutrar de un cigarrillo durante la navegación, acompañado de una cerveza o un café, ya veremos mis gustos en ese momento.
Y por supuesto, los besos en el buque, sí que se deben sentir delicioso. Y hacer el amor, en tantos lugares en un barco con 14 pisos. Sí, son cosas que están en la lista por hacer.
Por otra parte, después de esta experiencia surge el deseo de vivir en una Isla, por ahora inspirada por Curaçao, y un poco por Aruba, islas hermosas, coloridas y cálidas. Así, también queda pendiente conocer Ciudad de Panamá y después de conocer personas tan maravillosas, también en la lista está Rio de Janeiro.
Por otra parte, debo reconocer que viajar con la familia es algo complejo, por más que hayan compartido toda la vida juntos, a veces parecen tan desconocidos y tan diferentes. Es dificíl el compartir y tomar las decisiones, pero a la final es algo que se debe vivir, es un nuevo espacio para conocer a esas personas que están para tí, en la mayoría de las ocasiones -en su estilo particular, claro-.
Ahora sí, la experiencia en el crucero, definitivo es algo que se tiene que hacer al menos una vez en la vida, o dos o tres, es como vivir en un hotel de lujo, con comida absurdamente deliciosa, en ocasiones con más de la que se puede comer, o beber. La tripulación son de lo más diverso que se puedan imaginar, más de 100 nacionalidades en un mismo buque, no imagino cuántos idiomas y culturas, sin embargo, todos con una cualidad en común: Amabilidad, sí durante esta experiencia cualquiera se sentirá como un rey.
Los días en altamar son misteriosamente largos, no importa cuántas actividades proponga el equipo de animación, o cuántas horas se pueda estar en una piscina o un jacuzzi, sin embargo, es una gran posibilidad para conocer a las personas de la tripulación, y los demás pasajeros.
Los días en tierra firme, son por el contrario muy cortos, deben ser el tiempo necesario para ver, hacer, conocer y comprar todo lo que se desea, no hay tiempo para discusiones, ni divagaciones, sigo creyendo que lo ideal es llevar al menos una pequeña noción de lo que se va a encontrar en cada lugar.
Después de esta experiencia, espero más adelante poder repetir un viaje así, en cualquier parte del mundo, sin embargo, espero poder realizarla con amigos, o al menos poder compartir durante el viaje con personas de mi edad, claro para ese entonces ya tendré la edad de la mayoría de los pasajeros.
Me queda pendiente disfrutrar de un cigarrillo durante la navegación, acompañado de una cerveza o un café, ya veremos mis gustos en ese momento.
Y por supuesto, los besos en el buque, sí que se deben sentir delicioso. Y hacer el amor, en tantos lugares en un barco con 14 pisos. Sí, son cosas que están en la lista por hacer.
Por otra parte, después de esta experiencia surge el deseo de vivir en una Isla, por ahora inspirada por Curaçao, y un poco por Aruba, islas hermosas, coloridas y cálidas. Así, también queda pendiente conocer Ciudad de Panamá y después de conocer personas tan maravillosas, también en la lista está Rio de Janeiro.
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| Atardecer en altamar |

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