¿Dónde estás?
Cierta mañana abrí los ojos, me sentía tan bien, tan alegre, tan segura, tu estabas junto a mí y nada podría salir mal, me volteé y busque tu mirada para que iluminará mi día, busque la sonrisa de tu rostro que la proporcionara felicidad a mi vida,, pero simplemente no estabas.
Sentí tanto terror, no quería pensar que quizás te había perdido, te busque por toda la casa, pero no había ninguna huella de ti. Imaginé que habías salido temprano para comprar algo para nuestro acostumbrado desayuno juntos.
Las horas pasaron y ni el más mínimo rastro de ti. Quizás habías salido en un viaje de negocios, decidí mirar en el guardarropa, tras una nota de despedida con un regresaré pronto. El pánico invadió mi mente, las lágrimas empezaron a brotar, no solo no había ninguna carta de despedida, sino que tus cosas ya no estaban, ni siquiera aquella camisa que en tu cumpleaños te había regalado y que tanto detestabas.
El llanto no cesaba, busque consuelo en las fotos de aquellos momentos que juntos felices fuimos. El dolor apuñalo mi corazón. Todos los recuerdos habían desaparecido, todas las fotos eran solo el papel en blanco en un cuaderno sin sentido.
Miles de dudas vinieron a mi alma, querías acaso que te olvidará por completo, acaso no fui otra cosa que un cuerpo más que tuyo fue. De repente, recordé que no eras más que un sueño que cada noche me acompaña para sobrevivir a la pesadilla diaria que es vivir.
Comentarios
Publicar un comentario